Palabras y luz

Impotencia. Este fue el sentimiento que se apoderó de mi el miércoles pasado cuando todo Puerto Rico se quedó nuevamente sin energía eléctrica. Impotencia y coraje seguido por miedo - de no conseguir a mi mamá por teléfono, de que no tengamos el liderazgo que necesitamos para asegurar el futuro de Puerto Rico, de que venga otro huracán y acabe de destrozar lo que con tanto esfuerzo hemos logrado reconstruir.

Luego del miedo le sigue un sentimiento de culpa por no estar allí; por saber que mi pueblo y mi familia sufren y yo ando por acá tan lejos sufriendo también pero con una gran diferencia: aquí las luces prenden.

Creo que somos muchos los Boricuas, en Puerto Rico y afuera, que nos sentimos así: frustrados y con las manos atadas. Entonces...¿Qué hacemos? ¿Cómo confrontamos la situación en nuestro país? O aún más importante: ¿Cómo logramos convertir nuestros sentimientos (que son muchos y muy fuertes) en acción y cambio positivo para Puerto Rico? La contestación a estas preguntas no es sencilla (¡ojalá lo fuera!) y tampoco es sólo una.

No se si es porque se acerca el Día de las Madres, pero en estos días he estado pensando mucho en mi abuela materna, QEPD. Ella no fue ni gobernadora, ni presidente, ni líder comunitaria, pero sí una mujer informada, de palabra firme, clara y honesta. Mi abuela se sentaba todas las mañanas a leer El Nuevo Día de portada a portada y cuando no estaba de acuerdo con algún articulo, lo cual pasaba con frecuencia, escribía una carta a mano. De vez en cuando, sus cartas iban acompañadas de un regalito: un poco de caca de pájaro. Sí, como lo oyes: mi abuela de 86 años le mandaba caca de chango y paloma a los políticos en Puerto Rico. She was a force. 

Comparto esta memoria no porque quiera empezar a mandar excremento de animal por correo – aunque admito que a veces, ganas no me faltan – si no porque demuestra que muchas veces lo más que uno puede hacer es informarse y hablar la verdad, como sea que salga. Vivimos en un mundo inundado de palabras vagas, superficiales y sin sentido – sólo hace falta mirar la sección de comentarios en YouTube para darse cuenta. Por eso estoy convencida que en estos días, más que nunca, las palabras informadas, bien pensadas y repensadas tienen peso y mucho poder.

¿Cómo ayudamos a Puerto Rico? Uf...hay tantas maneras. Yo, por mi parte, inspirada por mi abuelita, me comprometo a usar la palabra con la esperanza de que esta pueda servir como instrumento de acción y cambio en nuestra isla.

Y tu...¿que piensas?