Me quiero tatuar un coquí en el brazo

Cuando estoy lejos de Puerto Rico, especialmente cuando se acerca el invierno en este estado tan oscuro y lluvioso en el que vivo (véase foto super deprimente adjunta), a veces me dan ganas de tatuarme un buen coquí en el brazo. O una monoestrellada. O unas cuantas líricas de Verde Luz. Enfin, lo que sea para asegurarme de que todo lo Boricua que tengo (que es bastante) no se me escape; para que todos sepan que llevo a mi isla conmigo siempre, a flor de piel. 

Comparen esta escena con Ocean Park en noviembre y sabrán como me siento

Comparen esta escena con Ocean Park en noviembre y sabrán como me siento

Pero como hacerme un tatuaje traería varias consecuencias no muy placenteras, la peor siendo la ira de mi madre, siempre busco maneras menos permanentes de bregar con mi nostalgia. A veces escucho a Fiel a la Vega en repeat y luego me encierro en el baño a llorar un buen rato. Otras veces busco videos viejos de reggaeton (viva DJ Nelson) o me voy en una búsqueda frenética por un buen plátano en Seattle. Este año he dirigido mi nostalgia a algo que puedo más fácilmente compartir con otros: este sitio web. 

Ayer una buena amiga que vive en Washington, DC me contó que mis carteritas (especialmente esta) la hicieron reírse sola. Su comentario me trajo tanta alegría porque eso es exactamente lo que espero lograr a través de mi portal. Espero que mis productos le traigan una sonrisa a todo el que ame a Puerto Rico, tanto a los que estén allí como a los que, como yo, estén afuera y extrañen a su patria profundamente. 

Por ahora me aguanto con lo del tatuaje. Con poder contribuír mis ocurrencias en este portal me sobra. Pero en serio, si no compran nada me lo voy a tener que hacer. Obligao!