Las 3 deficiencias invernales de un boricua

Rita en Whistler

Mis ancestros seguramente estaban revolcándose en sus tumbas este fin de semana al verme parada en la cima de Whistler Mountain en Canadá, donde hacía una temperatura de -20 grados. Ni mi sangre, ni mis genes, ni mi animo están hechos para tanto frio, pero los de C sí así que de vez en cuando me toca bregar con el hielo y la nieve. Uso la palabra “bregar” de manera informal, como se usa en Puerto Rico cuando alguien te dice está “brengando” con algo. Es decir, que la cosa va más o menos en moción, pero no de manera coherente u organizada. Me debería dar vergüenza. Llevo 12 años viviendo en el frío, pero todavía cometo los mismo errores que cometía cuando me mude a Providence, RI en el 2003.

Aquí va una pequeña lista de mis 3 deficiencias invernales favoritas.

  • Usar abrigos comprados en Puerto Rico

Tengo un chorro de abrigos que compré en especial en Macy’s o en la venta invernal en Bebe. Estos abrigos, aunque se ven chévere y de lo mas fashion no sirven. Los abrigos buenos se compran en lugares fríos (Vermont, Canada, Boston..) NO en el trópico.

  • Pensar que la turtleneck es la madre de las vestimentas de invierno

Recuerdo cuando mis padres me llevaban a Disney en el invierno (que btw, no es invierno de verdad) y las maletas iban llenas de turtlenecks de todos colores. Y si en algún momento me quejaba de frio, nadie me creía porque después de todo, tenia una turtleneck puesta, el atuendo redentor de todo clima helado. En realidad, lo más que importa es el material de la camisa, olvídate de si tiene cuello de tortuga o no.

  • Andar por ahí como Michelin

Cuando me entero que va a hacer frio, yo me pongo al menos 3 layers al punto que me cuesta trabajo sentarme. Y ni hablemos de ir shopping y tener que medirme ropa. Esto es totalmente innecesario y se puede evitar con tan solo comprar un buen abrigo. (Este hecho no ha sido comprobado pero C lo jura.)

En fin, yo brego con el invierno. No me gusta, no lo entiendo, pero brego. Y estoy muy orgullosa porque este fin de semana hice una fila de 45 minutos en la cima de Whistler, en la intemperie, como una versión boricua de Shackleton, y ni una queja. Quizás ese es el punto de todo este frío: el sentimiento de conquista, de lucha y sobrevivencia. Lamentablemente, yo tampoco tengo predisposición genética para ninguna de estas cosas. Como buena Boricua, prefiero la playa. Pum calló la piedra.

Rita CidreComment